Jayne County, la reina de las almas perdidas

Wayne County Icono LGTBIQ

Jayne County tuvo a su alcance un futuro dorado. Una página destacada en el inventario de platillos volantes que de vez en cuando asoman entre las estrellas de la música. Quizá si David Bowie no se hubiese echado para atrás y Main Man (su compañía discográfica) hubiera acabado produciéndole un disco, ahora «Toilet Love» o «Cream in my jeans» serían himnos generacionales. O al menos, visitas obligatorias en madrugadas de farra. Pero no fue así y está diosa de sueños húmedos tuvo que conformarse con habitar un Olimpo menor. Al menos durante un tiempo. Porque su trascendencia, gigante, está siendo reconocida como merece.

Wayne County Rockera Trans
© Composición a partir de la portada de «Thing your mother never told you» (Safari, 1979) / Cuirhaus

Cierto que Jayne County ya dispuso de quince minutos de gloria. Nunca mejor dicho pues paseó por el Nueva York mayúsculo de los setenta (el del CBGB) esposada de la mano de Candy Darling y el resto de la camarilla warholiana. Residió una buena temporada en la cabina del Max’s Kansas City y firmó algunas composiciones («Waiting for the marines») que picoteaban el esófago de una sociedad bienpensante dispuesta a marcar con fuego a disidentes excéntricos. El pope Andy inclusó la retrató en fotogramas («Pork»).

Se erigió como reina total de una corriente emergente -el punk- dispuesta a fustigar los patrones enquistados de la música de guitarras eléctricas

Pero ella (en aquella época Wayne en su documento de identidad), inquieta, deslenguada, dispuesta a inyectar su dosis de veneno al rock’n’roll, no se contentó con insolentes sueños de celuloide a pesar de que estuvo a punto de flirtear con el reconocimiento cuando Derek Jarman encartó «Paranoia Paradise» en su «Jubilée» (1978). Película que calificó como «muy aburrida». La reina County se convirtió en la pesadilla de los WASPs a los que en escena mostraba y recomendaba una variada gama de consoladores. Y así se erigió como avanzadilla de unas corriente emergentes -el punk, el glam, la new wave– dispuestas a fustigar los patrones enquistados de la música de guitarras eléctricas.

Contraportada Storm at The Gates of Heaven Jayne County
© Composición con la contraportada de «Storm the gates of heaven» (Safari, 1978) / Cuirhaus

En el trayecto perdería, definitivamente, el pasaporte al éxito masivo. Mientras los Ramones, New York Dolls o Suicide apenas encontraron obstáculos a la hora de editar discos, nuestra diva de astracán no registró ninguna canción hasta que en un viaje a Inglaterra una pequeña companía (Safari) se enamoró de su indecencia y el «(If you don’t want to fuck me, baby) fuck off» -tres minutos salvajes y riffs emperrados en rascar la belleza del desenfreno- conoce por fin las bondades del vinilo.

Jayne County: tormenta en las puertas del cielo

Abonada a una dieta hormonal que culminaría en una cirugía para trocar Wayne en Jayne, no solo se vio obligada a transitar caminos apartados de la fama. También rozó la prostitución. Así lo remarca en «Man enough to be a woman» (Serpent’s tail, 1996), una autobiografía cruda y conmovedora en la que entre multitud de desgarros nos hace partícipes de la crisis nerviosa que recién iniciado 1979 sufrió aupada a un escenario berlinés y que, finalmente, la apartaría de las giras y las grabaciones hasta hace bien poco. En 1995 arañó fuerzas del pasado y se atrevió con un nuevo trabajo: «Deviation» (Rebel Rec)

Wayne County at the Tracks Portada
© Composición con la contraportada de «At the Trucks!» (Munster Records, 2006) / Cuirhaus

Décadas después de pespuntar la escena punk con sus sucesivos grupos: Queen Elisabeth, The Backstreet Boys, The Police o The Electric Chairs y tras parir versiones del «Horses» de Patti Smith, fabricar melodías rendidas al incesto o la necrofilia y pergeñar críticas musicales en las que se conminaba (directamente) a quemar los discos de Elton John, Jayne County descansa en la memoria oculta de finales del siglo XX. Desterrada de las historias oficiales de la música porque como ella mismo avisaba en una de sus canciones más redondas… hay cosas que tu mamá nunca te contará.

· Artículo publicado en el fanzine Mobo( en octubre de 2001 ·


Jayne County Icono Queer

«Man enough to be a woman»

Publicada en 1978, «Man enough to be a woman» abría la cara B de «Storm the Gates of Heaven» (Safari Records, 1978). Este hito fundamental en la historia de la cultura LGTBIQ+ cristalizado en forma de canción afronta en medio de un torbellino de guitarras el orgullo y la problemática de ser transexual a finales de la década de los setenta del siglo XX. La manera apabullante en la que el meteorito County nos golpea con el fraseo de «l got a transexual feeling» traspasa las décadas con un fulgor demoledor. GUSTAVO FORCADA

  • Jayne County  InstagramWeb
  • Imagen de cabecera: Composición a partir de una instantánea de un directo de Jayne County / © Unsplash.


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